Un tema que me preocupa desde que empezó la pandemia de coronavirus, al igual que a la mayoría, es la salud. Tanto los que consultan como los que trabajan con astrología se centran más en temas como la salud y la muerte en la carta astral, pero ¿se puede predecir?
Desde el inicio de mi trayectoria como astróloga me he decantado por profundizar en el estudio astrológico de las relaciones (sinastrías) y los cambios vitales reflejados en la carta astral. Un cambio de vida, de esos que transforman a una persona, haciéndola evolucionar, ya es una forma de muerte. Muchas veces morimos a la persona que somos, a un estilo de vida, para transformarnos en otra.
A veces sucede que ese cambio profundo, esa evolución vital reflejada en la carta astral, no se da en la persona. Unas veces porque no se da por aludida, otras por miedo o simplemente porque no le apetece. Cuando el cambio personal es muy acuciante y viene señalado por destino, ofrecer resistencia no es la actitud más inteligente. No sólo eso, sino que puede poner en riesgo la vida de la persona, como así es en gran parte de casos que he visto. Un accidente, una enfermedad, un encierro, un arresto... Y en casos extremos, la muerte. Eso sucede con más frecuencia de lo que puede parecer. En muchos casos, tras un accidente había una crisis de conciencia importante; los accidentes suelen acompañar a las resistencias de estos cambios, porque obligan a parar en seco a una situación insostenible.
¿Cuáles son los aspectos astrológicos de la muerte en la carta astral?
Como sucede con tantos otros asuntos, limitar el tema de la muerte a unos determinados aspectos astrológicos es demasiado reduccionista. No hay una fórmula impepinable que diagnostique que, por ejemplo, una cuadratura entre Saturno y Plutón (que ya es chunga de por sí) nos va a mandar al otro barrio. Lo que sí es prenda segura, es de que algo no va a ir bien en nuestra vida y nos espera una crisis existencial importante. Y sí, según dónde caiga esta cuadratura y qué otros planetas y tránsitos estén implicados, este aspecto puede ser el origen de una combinación letal.
Por lo general, la combinación de malos aspectos entre Saturno, Urano y Plutón implicando a planetas personales como Sol, Luna y Marte, ya nos están poniendo sobre aviso. Una cuadratura entre Marte y Urano enciende el botón rojo de peligro 💥 pero hay que valorar otros factores: si es en una carta femenina o masculina, las casas donde esto sucede, y si a ésto se van añadiendo otros aspectos de planetas como Saturno o Plutón, que suelen traer malas noticias. Son planetas que potencian mucho lo malo, así que si se añaden donde hay un conflicto, es una señal de alarma.
Pero como la astrología es un arte, y no una fórmula química ni matemática, sucede que a veces un aspecto astrológico aparentemente inofensivo acaba conduciendo a un callejón sin salida. Vendría a ser comparable con esos casos en que un resfriado mal curado al que no se ha prestado atención, acaba derivando en una neumonía o pulmonía y provocando una situación de gravedad.
Al hilo de esto, recuerdo que en mis inicios como astróloga, impartí un taller de astrología en una prisión catalana. Lo que más me sorprendió fue la cantidad de buenos aspectos que tenían algunas cartas astrales de los presos asistentes, y que a simple vista no parecían indicar actividades delictivas. ¡Ah, aquí está la trampa! Los aspectos astrológicos reaccionan de una manera o de otra según la persona, su estado evolutivo y su tipo de carta. La oposición entre Luna y Saturno que para unos implica un distanciamiento familiar, o un desengaño afectivo, a otros les puede provocar un colapso. Incluso, una muerte por suicidio.
En los casos de personajes famosos, como Karl Lagerfeld o Camilo Sexto, el momento de su fallecimiento estaba reflejado al detalle en su carta natal. Hay otros casos famosos, como el de Michael Jackson, que el día de su fallecimiento no estaban actuando tránsitos considerados violentos: apenas una oposición de Júpiter y Neptuno a su Mercurio y Medio Cielo natal, que explicarían más el acoso y derribo mediático al que estaba sometido, que a su repentino fallecimiento.
Predecir las malas noticias u omitirlas: decisión del astrólogo
Pero, y siempre hay un pero, predecir la muerte en la carta astral no sólo requiere una gran habilidad, intuición y dominio de la técnica astrológica. Hay algo más. Ese algo más es de tipo ético. No hay cosa que menos me guste que predecir pasajes desagradables en la vida de una persona que me consulta una carta, pero entiendo que ocultar esa información no está ayudando en nada. Si le vienen mal dadas, es mejor avisar de antemano qué está fallando y qué debe aprender para evolucionar y salir airoso del trance. A veces, esto evita males mayores: prepararse de antemano amortigua mucho el desenlace. Será muy diferente si la persona toma una advertencia futura de manera positiva y se pone manos a la obra desde el presente. Igual la crisis, cuando llegue, no es necesario que la experiencia sea tan intensa porque la mitad de aquello que debías cambiar ya está en marcha. Este es uno de los motivos principales por los que prefiero centrarme en las posibles soluciones para trasformar esa "muerte" en un cambio personal profundo.
Hay ocasiones en las que con bastante claridad se ven pérdidas de personas queridas, o muertes que están determinadas por destino. En esos casos siempre me planteo si merece la pena dar esta información. ¿Va a ayudar a la evolución de la persona saberlo con antelación? ¿Necesita ese dato para arreglar temas pendientes y aprovechar mucho más el tiempo? Ahí sí que entra la intuición y el sentimiento empático. No voy a facilitarlo si veo que no le va a hacer ningún bien. Suelo pensar que incluso quien dice tener curiosidad, va a generarle una ansiedad innecesaria e inútil.
Como veis, no es una información nada fácil y entran en juego muchos factores de tipo emocional antes de entrar al trapo con un tema como este. Se pueden reconducir las malas rachas hacia otro tipo de "pasaje", las crisis pueden acelerar una muerte cuando no son afrontadas, la información puede ser contraproducente o irrelevante, y por último, el astrólogo se puede equivocar. Y siempre añado: ¡afortunadamente!
