Los términos apocalípticos con los que se han referido al paso de Urano en Tauro en redes obedecían más al "no drama, no show" en términos de visibilidad, pues Urano no es tan terrorífico como lo han pintado, excepto para aquellos que se niegan a cambiar hasta de marca de detergente. Urano es evolución y cambio, ok, el cambio cuesta, pero nadie evoluciona si sigue siempre mirando el mundo desde la misma ventana, la misma baldosa, la misma hora del día, las mismas zapatillas y las mismas gafas. Así solo puede encontrarse cómodo Saturno, y aún así también tiene mala prensa. Nunca llueve a gusto de todos.
Cuándo entró y salió Urano de Tauro
Urano asomó la patita en Tauro en mayo de 2018, luego volvió a Aries, y entró definitivamente en Tauro en marzo de 2019, donde se quedó transitando hasta el pasado 25 de abril. He tenido muy presente su entrada en Tauro porque a mí, como Tauro de mayo, su tránsito no me ha pasado desapercibido. He atravesado una importante evolución, y más estabilidad de la esperada, pues Urano parece haber causado estragos para una mayoría de Tauro.
Su entrada y salida, en mi caso fue accidentada: para empezar tuve una espectacular caída por unas escaleras de cemento que, a pesar de lo aparatoso, se solventó con hielo, reposo y mantener una pierna estirada -que milagrosamente no se rompió- varias horas al día. Para despedirse, me obsequió con una intoxicación a tan solo tres días de abandonar Tauro definitivamente. Entre la caída y la intoxicación pasaron muchas cosas que serían muy largas de relatar, pero todos los lectores recordaréis que en 2020 estuvimos confinados de punta a punta del planeta, y eso tuvo un efecto global mucho mayor que la constelación por la que estaba transitando Urano. ¿Pudo haber sido responsable indirecto de esta situación global? Me cierra más su influencia en crisis alimentarias, monetarias y de valores. No lo utilicemos de chivo expiatorio para cosas que no son. La vida es evolución continua, y resistirse al cambio tampoco supone una ventaja en los tiempos que corren. Y lo dice una Tauro 👀.
Saturno, Urano y Neptuno en aspecto armónico
Dejemos de hablar del pasado para centrarnos en el futuro. El pasado mes de febrero 2026 hubo la conjunción Saturno Neptuno en el grado 0º de Aries, y a final de abril Urano entra en Géminis. De entrada, estas posiciones nos indican algo interesante, y es que Urano estará en aspecto armónico con estos dos planetas lentos. En concreto, formará un sextil con Neptuno el próximo mes de julio de 2026 que, aunque no sea la panacea para todas las crisis en las que estamos inmersos, puede arrojar algunas soluciones a temas como el reciclaje, la ecología, la tecnología aplicada al ecosistema y a la salud mental. La combinación Urano Neptuno puede ser bastante difusa e imprevisible, pero un sextil es una figura que aporta soluciones en las áreas y planetas implicados.


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